April 18, 2008
Sólo hay una cosa que me guste más que el teatro
No me he dormido, para empezar. La butaca estaba perfecta, lateral, fila 9. Y la obra, una maravilla.
Todo lo que sabía de El Perro del Hortelano era de haber visto la película, y la frase esa famosa de
Blanca Oteyza, Bruno Ciordia, Ernesto Arias... dirigidos por Laurence Boswell para la compañía Rakatá.
Vamos, que mañana iría al teatro otra vez, aunque fuera a ver El Tartufo, que en su día no me acabó de convencer... Que no me ha pasado como a los estudiantes que tenía al lado, que se han pasado las dos horas y media que dura la obra riéndose no de la obra, mandando mensajes con el móvil (sólo faltaban las palomitas), y que cuando ha acabado, la joven que tenía al lado ha soltado un: «¡Por fin, que ganas tenía de que acabara...» que le ha faltado el canto de un duro para que le soltara un revés. Qué actividades más raras se les ocurren a algunos profesores...
Resumiendo y como he dicho otras veces, si tenéis la suerte de que actúen en un teatro cercano o en la plaza del pueblo, no os la perdáis. Vale la pena la entrada. O aquí esta en cartel hasta el domingo.
Lope, Teatro
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Todo lo que sabía de El Perro del Hortelano era de haber visto la película, y la frase esa famosa de
ni come, ni comer deja.Pero el teatro clásico es lo que tiene, verso, ritmo, un vestuario alucinante, historias que son aplicables al día de hoy (por eso le dicen clásico, imagino), y si a lo clásico le añadimos una escenografía moderna, unas luces impactantes y unos actores que saben lo que hacen, pues sale lo que he visto hace nada, una obra maestra.
Blanca Oteyza, Bruno Ciordia, Ernesto Arias... dirigidos por Laurence Boswell para la compañía Rakatá.
Vamos, que mañana iría al teatro otra vez, aunque fuera a ver El Tartufo, que en su día no me acabó de convencer... Que no me ha pasado como a los estudiantes que tenía al lado, que se han pasado las dos horas y media que dura la obra riéndose no de la obra, mandando mensajes con el móvil (sólo faltaban las palomitas), y que cuando ha acabado, la joven que tenía al lado ha soltado un: «¡Por fin, que ganas tenía de que acabara...» que le ha faltado el canto de un duro para que le soltara un revés. Qué actividades más raras se les ocurren a algunos profesores...
Resumiendo y como he dicho otras veces, si tenéis la suerte de que actúen en un teatro cercano o en la plaza del pueblo, no os la perdáis. Vale la pena la entrada. O aquí esta en cartel hasta el domingo.
Lope, Teatro
Quizá haya algún tesoro / muy dentro de mi entraña. / ¡Quién sabe si yo tengo / diamante en mi montaña / o tan sólo un pequeño pedazo de carbón! / Los árboles del bosque de mi isla / sois vosotros, mis versos.
Salen los niños alegres / de la escuela, / poniendo en el aire tibio / de abril canciones tiernas. / ¡Qué alegría tiene el hondo / silencio de la calleja! / Un silencio hecho pedazos / por risas de plata nueva.