January 31, 2012
Inimitables
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January 27, 2012
Bacon, queso, huevo, tomate
Los detalles son muy importantes en la cocina. Viernes por la tarde ya casi de noche.
— ¿Dónde vamos? ¿A la filmo?
— No, mejor vamos a picar algo a un bar de estos de abajo.
— Venga, pues, vámonos.
Asomamos el bigote al de las cuatro cosas: gambas, mejillones, navajas y morcilla. La mezcla no está mal, pero el local, muy blanco, y los ventanales enormes nos echan para atrás. No es cuestión de que todo el que suba o baje por el paseo vea cómo te chupas los dedos o cómo lames las conchas del mejillón hasta dejarlas secas. Cambiamos de acera. La Cervecería de la Plaza es un local amplio, luminoso, con muchas mesas, todas menos una vacías cuando llegamos pero que luego se irán animando, una buena barra, tapas y postres, y una carta de bocadillos y raciones apetecibles y a buen precio. Después de darle tres vueltas a la carta nos decantamos por el bocadillo cárnico. Don pepito con pimientos por un lado y bacon y compañía por el otro. En medio para compartir un plato de patatas McCain con su ketchup y su mahonesa.
— Me voy a lavar las manos que me doy un poco de autogrima.
Lavarse las manos sin jabón es como bailar sin música, así que me arreé dos buenos chifletazos de la cosa verde que llenaba el recipiente de la pared y nada más meter las manos debajo del agua ya noté la reacción. Una vaporada ácida y desinfectante me subió hasta la nariz obstruyendo tóxicamente mi ya maltrecho aparato respiratorio. Podía masticar aquel olor. Me aclaré rápidamente, pero cuanto más frotaba para quitarme la espuma más se metía la pasta verde dentro de mi piel.
A lo mejor al secarse se evaporan las moléculas tóxicas y se acabó el problema, — pensé esperanzado mientras metía las manos debajo del secador. Tres segundos duró el chorro de aire, aunque no me moví. Probé después de todas las maneras, en diagonal, los puños, abiertas, en ángulo de 90º, dando palmadas... pero el sensor no volvió a reconocer mis pestilentes pero ultra desinfectados apéndices como manos. Volví a la mesa fría. El bacon me sabía verde, el tomate me sabía verde, el queso y el huevo eran verdes, las patatas estaban verdes. Nunca había probado una Coca-Cola verde.
Es lo que tienen los bares de chinos, que son baratos pero que no cuidan los detalles importantes. O eso, o que no llevaba las manos tan sucias.
Posted @ 20:02 by — ¿Dónde vamos? ¿A la filmo?
— No, mejor vamos a picar algo a un bar de estos de abajo.
— Venga, pues, vámonos.
Asomamos el bigote al de las cuatro cosas: gambas, mejillones, navajas y morcilla. La mezcla no está mal, pero el local, muy blanco, y los ventanales enormes nos echan para atrás. No es cuestión de que todo el que suba o baje por el paseo vea cómo te chupas los dedos o cómo lames las conchas del mejillón hasta dejarlas secas. Cambiamos de acera. La Cervecería de la Plaza es un local amplio, luminoso, con muchas mesas, todas menos una vacías cuando llegamos pero que luego se irán animando, una buena barra, tapas y postres, y una carta de bocadillos y raciones apetecibles y a buen precio. Después de darle tres vueltas a la carta nos decantamos por el bocadillo cárnico. Don pepito con pimientos por un lado y bacon y compañía por el otro. En medio para compartir un plato de patatas McCain con su ketchup y su mahonesa.
— Me voy a lavar las manos que me doy un poco de autogrima.
Lavarse las manos sin jabón es como bailar sin música, así que me arreé dos buenos chifletazos de la cosa verde que llenaba el recipiente de la pared y nada más meter las manos debajo del agua ya noté la reacción. Una vaporada ácida y desinfectante me subió hasta la nariz obstruyendo tóxicamente mi ya maltrecho aparato respiratorio. Podía masticar aquel olor. Me aclaré rápidamente, pero cuanto más frotaba para quitarme la espuma más se metía la pasta verde dentro de mi piel.
A lo mejor al secarse se evaporan las moléculas tóxicas y se acabó el problema, — pensé esperanzado mientras metía las manos debajo del secador. Tres segundos duró el chorro de aire, aunque no me moví. Probé después de todas las maneras, en diagonal, los puños, abiertas, en ángulo de 90º, dando palmadas... pero el sensor no volvió a reconocer mis pestilentes pero ultra desinfectados apéndices como manos. Volví a la mesa fría. El bacon me sabía verde, el tomate me sabía verde, el queso y el huevo eran verdes, las patatas estaban verdes. Nunca había probado una Coca-Cola verde.
Es lo que tienen los bares de chinos, que son baratos pero que no cuidan los detalles importantes. O eso, o que no llevaba las manos tan sucias.
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January 07, 2012
Un sábado una foto
Últimamente la actividad en el blog se ha visto bruscamente reducida. Ni escribo ni cuento chistes ni historias, ni dibujo ni pinto ni nada de nada. Pero me gustaría al menos seguir con esa tradición que se remonta al lejano 2006 donde cada semana cambiaba el subtítulo del blog y la foto de la pizarra, el fondo del encabezamiento del blog.
La mecánica es sencilla: de lo que se lee durante la semana se elige una frase y después se va uno a flickr y busca una foto que, aunque de lejos, tenga algo que ver con la frase.
Las del año 2012 son estas:
Sábado 4 : 28 de enero de 2012
Título: Fishing_Dusty sunrise.
Fotógrafo: Michael Dawes.
Frase de la semana: ...un lugar desde el que contemplar la puesta de sol sobre el mar...
Libro: Mujer mirando al mar.
Título: 5-in-a-row = Bingo!.
Fotógrafo: stopherjones.
Frase de la semana: ...a la que no es ajena esa forma de magia a la que llamamos azar.
Libro: Los libros errantes.
Título: Table du Pain.
Fotógrafo: applejan.
Frase de la semana: Bueno, no quiero que se tome tanta molestia. Tomaré sólo media.
Libro: La dama de la furgoneta.
Título: Lobster on the Menu.
Fotógrafo: nateOne.
Frase de la semana: El pescador de langostas se equivocaba.
Libro: ¡Bum!.
Y las de los años anteriores se pueden ver aquí: 2011, 2010, 2009, 2008, 2007 y 2006.
Posted @ 16:08 by La mecánica es sencilla: de lo que se lee durante la semana se elige una frase y después se va uno a flickr y busca una foto que, aunque de lejos, tenga algo que ver con la frase.
Las del año 2012 son estas:
Sábado 4 : 28 de enero de 2012
Título: Fishing_Dusty sunrise.
Fotógrafo: Michael Dawes.
Frase de la semana: ...un lugar desde el que contemplar la puesta de sol sobre el mar...
Libro: Mujer mirando al mar.
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Sábado 3 : 21 de enero de 2012 Título: 5-in-a-row = Bingo!.
Fotógrafo: stopherjones.
Frase de la semana: ...a la que no es ajena esa forma de magia a la que llamamos azar.
Libro: Los libros errantes.
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Sábado 2 : 14 de enero de 2012 Título: Table du Pain.
Fotógrafo: applejan.
Frase de la semana: Bueno, no quiero que se tome tanta molestia. Tomaré sólo media.
Libro: La dama de la furgoneta.
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Sábado 1 : 7 de enero de 2012 Título: Lobster on the Menu.
Fotógrafo: nateOne.
Frase de la semana: El pescador de langostas se equivocaba.
Libro: ¡Bum!.
Y las de los años anteriores se pueden ver aquí: 2011, 2010, 2009, 2008, 2007 y 2006.
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December 17, 2011
Re-sis-ti-mos
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November 15, 2011
50,00€ del ala
Hace casi cuatro años, cuando me compré la Toyota, lo primero que hice, como de gasolina te dan el coche con sólo cuatro gotas, fue subir a la gasolinera del Carrefour a llenar el depósito.
«Jefe, écheme cincuenta euros de diésel normal», le dije al fulano de Repsol. La manguera empezó a escupir carburante y los números del surtidor giraban y giraban frenéticamente, hasta que de repente ¡clack!, 35,40€. «Pues no caben cincuenta, ya ve usted», me dijo el gasolinero. «Coño, qué mal he quedado —pensé—, se va a creer este hombre que es la primera vez que echo gasolina en mi vida, o que me acabo de comprar el coche. O que soy gilipollas.»
Ayer, volviendo de trabajar, empezó a parpadear la reserva y en cinco mil metros bajamos de de 27 posibles kilómetros a recorrer a diecinueve, así que de vuelta a casa no me quedó más remedio que entrar en la primera, y única, gasolinera que vi, a llenar el tanque.
Descolgué la super cánula, la metí en el agujero practicado de fábrica a tal efecto en el lateral izquierdo del vehículo y apreté el gatillo con fuerza. El baile de número era de los más curioso, ya que el de los euros avanzaba mucho más deprisa que el de los litros. Cuando iba a llegar a los cuarenta y nueve euros —glurp, glurp, glurp— parece que la traquea de la Toyota no daba más de sí y que me iba a vomitar encima de un momento a otro. Solté el gatillo cinco segundo para que se relajara y cogiera aire y en cuanto se descuido... ¡zapa! volví a apretar hasta llegar a los cincuenta euros. ¡Qué satisfacción!
Han tenido que pasar cuatro años pero imagino que de tanto comer, parece que el estómago de la Toyota se ha ido ensanchando, porque de pequeño no me comía nada. Y me estaba empezando a preocupar.
Posted @ 23:26 by «Jefe, écheme cincuenta euros de diésel normal», le dije al fulano de Repsol. La manguera empezó a escupir carburante y los números del surtidor giraban y giraban frenéticamente, hasta que de repente ¡clack!, 35,40€. «Pues no caben cincuenta, ya ve usted», me dijo el gasolinero. «Coño, qué mal he quedado —pensé—, se va a creer este hombre que es la primera vez que echo gasolina en mi vida, o que me acabo de comprar el coche. O que soy gilipollas.»
Ayer, volviendo de trabajar, empezó a parpadear la reserva y en cinco mil metros bajamos de de 27 posibles kilómetros a recorrer a diecinueve, así que de vuelta a casa no me quedó más remedio que entrar en la primera, y única, gasolinera que vi, a llenar el tanque.
Descolgué la super cánula, la metí en el agujero practicado de fábrica a tal efecto en el lateral izquierdo del vehículo y apreté el gatillo con fuerza. El baile de número era de los más curioso, ya que el de los euros avanzaba mucho más deprisa que el de los litros. Cuando iba a llegar a los cuarenta y nueve euros —glurp, glurp, glurp— parece que la traquea de la Toyota no daba más de sí y que me iba a vomitar encima de un momento a otro. Solté el gatillo cinco segundo para que se relajara y cogiera aire y en cuanto se descuido... ¡zapa! volví a apretar hasta llegar a los cincuenta euros. ¡Qué satisfacción!
Han tenido que pasar cuatro años pero imagino que de tanto comer, parece que el estómago de la Toyota se ha ido ensanchando, porque de pequeño no me comía nada. Y me estaba empezando a preocupar.
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October 29, 2011
Padova, quindici anni dopo
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October 05, 2011
Pausa en (y para) la fotograficidad
Se acabó. Son ya muchos años, cinco, con la obligación autoimpuesta de sacar una fotografía al día, durante todos los días del año. Y a uno se le acaban las ideas. Me aburre sacar fotos de casas y de ventanas, de rotuladores, libros y cuadernos.
Creo que me vendrán bien tres meses sabáticos que dedicaré, si nada se tuerce, a borrar, clasificar, retocar y publicar algunas de las cientos de fotos que me roban gigas y gigas del disco duro. Y quizá en enero, con la llegada del 2012, retome lo del Project 365, un experimento enriquecedor que ha hecho que hasta hace un rato, cuando iba por la calle, fuera mirando con ojos de cámara todos y cada uno de los detalles que se desplegaban a mi alrededor, en busca de una foto sorprendente, impactante, o cuando menos, digna. Las fotos de estos cinco años no siempre completos, se pueden ver aquí:
Posted @ 22:05 by Creo que me vendrán bien tres meses sabáticos que dedicaré, si nada se tuerce, a borrar, clasificar, retocar y publicar algunas de las cientos de fotos que me roban gigas y gigas del disco duro. Y quizá en enero, con la llegada del 2012, retome lo del Project 365, un experimento enriquecedor que ha hecho que hasta hace un rato, cuando iba por la calle, fuera mirando con ojos de cámara todos y cada uno de los detalles que se desplegaban a mi alrededor, en busca de una foto sorprendente, impactante, o cuando menos, digna. Las fotos de estos cinco años no siempre completos, se pueden ver aquí:
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September 27, 2011
Manuel, hazme un redondel
En el universo hay dos tipos de redondeles. El tipo A y el tipo B. El tipo A se distingue del tipo B en el acabado de la trazada. Mientras que el redondel de tipo B presenta irregularidades y márgenes temblorosos e imperfectos, el redondel de tipo A representa, en forma circular, la perfección del universo.
Si rascamos con la uña el cascarón de ambos redondeles hasta llegar a su núcleo central, descubriremos que el redondel de tipo A ha sido trazado mecánicamente, con la ayuda de un instrumento de precisión, lo que le confiere ese aspecto perfecto y admirable, mientras que bajo el cascarón del redondel de tipo B descubriremos que ha sido trazado a mano alzada y sin auxilio de la mecánica, lo que le da ese halo de imperfección.
Ambos mundos, perfección e imperfección, tipo A y tipo B, pueden llegar a confundirse e incluso hacerse uno solo, cuando la aguja no pincha lo suficiente y al hacer el giro, el compás patina por la superficie.
Hay voces autorizadas que afirman que de uno de estos patinazos nació el huevo tal como lo conoces hoy en día. Pero eso es otra historia.
Posted @ 20:44 by Si rascamos con la uña el cascarón de ambos redondeles hasta llegar a su núcleo central, descubriremos que el redondel de tipo A ha sido trazado mecánicamente, con la ayuda de un instrumento de precisión, lo que le confiere ese aspecto perfecto y admirable, mientras que bajo el cascarón del redondel de tipo B descubriremos que ha sido trazado a mano alzada y sin auxilio de la mecánica, lo que le da ese halo de imperfección.
Ambos mundos, perfección e imperfección, tipo A y tipo B, pueden llegar a confundirse e incluso hacerse uno solo, cuando la aguja no pincha lo suficiente y al hacer el giro, el compás patina por la superficie.
Hay voces autorizadas que afirman que de uno de estos patinazos nació el huevo tal como lo conoces hoy en día. Pero eso es otra historia.
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Quizá haya algún tesoro / muy dentro de mi entraña. / ¡Quién sabe si yo tengo / diamante en mi montaña / o tan sólo un pequeño pedazo de carbón! / Los árboles del bosque de mi isla / sois vosotros, mis versos.
Salen los niños alegres / de la escuela, / poniendo en el aire tibio / de abril canciones tiernas. / ¡Qué alegría tiene el hondo / silencio de la calleja! / Un silencio hecho pedazos / por risas de plata nueva.







![Scarpa da ciclo [Padova], by Luca Violetto](http://farm6.static.flickr.com/5185/5638325733_7bd9c45de9.jpg)

![Italian Cycle Chic [Padova], by Luca Violetto](http://farm6.static.flickr.com/5187/5613757783_80541b6494.jpg)













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